mié. Nov 21st, 2018

Los álbumes digitales, una revolución en el mundo de la fotografía

Los álbumes digitales de fotos han significado en los últimos años una auténtica revolución en el mundo de la fotografía, en permanente crisis ante la práctica desaparición de los carretes y el revelado, y la imparable irrupción de las cámaras digitales y móviles que permiten el visionado directo y el retocado in situ de las instantáneas.

Esa imparable revolución ha puesto contra las cuerdas a la mayor parte de laboratorios y tiendas de revelado, que han tenido que buscar alternativas para sobrevivir ante la pérdida a pasos agigantados de las impresiones en papel fotográfico de las que vivían. Por un lado, ha significado una gran ayuda la consolidación de los regalos personalizados y, por otro, ha influido los cambios en las tendencias de comercialización de las fotografías, especialmente con la aparición de los álbumes digitales.

Un álbum de fotos significa la salvación del papel impreso, que parecía abocado a desaparecer en el sector fotográfico, al igual que parecía que la televisión iba a acabar con los periódicos, algo que tampoco ha conseguido.

El gran avance en las técnicas de impresión digital en los últimos años, junto con el desarrollo de potentes software de maquetación con un manejo muy sencillo, han permitido la creación de álbumes digitales de fotos que pueden adquirirse a precios muy asequibles, ya que prácticamente todo el proceso está automatizado salvo el del diseño de las páginas, en el que el factor humano lo pone gratuitamente la misma persona que va a adquirir el fotoálbum.

En el fondo, estos álbumes no son más que la sustitución de aquellos antiguos en que se pegaban las fotos protegidas por una lámina de plástico transparente, pero con la diferencia de que están impresos directamente y permiten una personalización total desde la portada y contraportada hasta los textos, diseños y fondos que puedan incluirse.

El álbum digital más común es el confeccionado con impresión láser y con una tapa acolchada que le confiere una gran elegancia. Los nostálgicos de la fotografía tradicional son reacios al  uso de estos álbumes, por entender que la calidad y, sobre todo, la durabilidad no tiene comparación con el papel fotográfico habitual, capaz de resistir más de un siglo, pero los precios de estos productos no tienen posibilidad de comparación y, además,  con la salida de cada nueva impresora cada vez se hace más incomparable la relación calidad-precio.

Aún así, esos nostálgicos siempre  pueden exigir, pagando un poco más, los llamados álbumes profesionales, impresos sobre papel fotográfico tradicional. Son más caros, pero evidentemente también más duraderos y (por ahora) de mejor calidad de impresión.

Pero si el precio barato es lo que se busca, todavía pueden encontrarse álbumes digitales más baratos, aquellos que tienen portadas blandas o semirígidas similares a las de las revistas. En estos casos, resulta muy barato poder conservar en forma de álbum esas fotos especiales que quieres tener. Y además, los software de maquetación te permiten personalizar cualquier detalle que desees, simplemente a costa de dedicarle un poco de tiempo y echarle imaginación.

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